Cambridge Analytica se encuentra en el centro de un ciclón mediático que, a medida que pasan los días, se extiende por todo el mundo y pone el foco sobre la protección (o desprotección) de los datos privados de los usuarios de Facebook. La compañía de marketing político con sede en Londres ha sido acusada de haber usado datos obtenidos indebidamente de al menos 50 millones de perfiles de la red social para estudiar su comportamiento y personalidad y, así, lanzarles mensajes que pudieran alterar su intención de voto. Una estrategia que utilizaron al servicio de Steve Bannon, el estratega jefe de la campaña de Donald Trump, durante las elecciones de 2016.

En unas grabaciones realizadas por periodistas encubiertos de la cadena británica Channel 4, el propio consejero delegado de la compañía, Alexander Nix, reconoce su papel en la elección del magnate estadounidense: “Hicimos toda la investigación, todos los datos, todos los análisis, toda la orientación, nos encargamos de toda la campaña digital, la campaña de televisión y nuestros datos sirvieron para establecer toda la estrategia”.

El consejero delegado de Cambridge Analytica (CA), Alexander Nix, a su salida de las oficinas en Londres El consejero delegado de Cambridge Analytica (CA), Alexander Nix, a su salida de las oficinas en Londres (Facundo Arrizabalaga / EFE)

Nix también reveló que Cambridge Analytica usó correos electrónicos configurados con un “temporizador de autodestrucción” durante la campaña de Trump para dificultar que el rastreo de su rol en la campaña del ahora presidente. “No hay evidencia, no hay rastro de papel, no hay nada”, dijo.

Pero, ¿Cómo lo hacían exactamente? ¿Cómo es posible manipular la percepción de la realidad de un usuario de Facebook a través de internet? El analista de datos que ayudó a fundar la compañía y que ha sido la ‘garganta profunda’ que ha destapado el escándalo, Christopher Wylie, afirma que con ese volumen de datos sabían “a qué tipo de mensaje eras susceptible, dónde ibas a consumir ese mensaje y, después, cuantas veces necesitábamos tocarte con ese mensaje para hacerte cambiar lo que piensas sobre algo”.

Había “un equipo entero de creativos, diseñadores, camarógrafos y fotógrafos” que creaban blogs, webs, publicidad… Cualquier cosa a la que pensaran que el perfil seleccionado sería receptivo

Wylie, que se jacta de haber ayudado a crear “el arma que Steve Bannon quería para su guerra cultural”, explica que en Cambridge Analytica había no sólo analistas de datos, psicólogos o estrategas, sino que también había “un equipo entero de creativos, diseñadores, camarógrafos y fotógrafos” que creaban blogs, webs, publicidad… Cualquier cosa a la que pensaran que el perfil seleccionado sería receptivo. Después, se aseguraban de que lo encontrara en Internet.

El analista lo describe de la siguiente manera: “En lugar de plantarte en medio de una plaza y decir lo que piensas y dejar que la gente venga, te escuche y tener esa experiencia compartida sobre tu narrativa, estás susurrando al oído de cada votante y quizás le estás susurrando a uno una cosa y otra distinta a otro”.

Christopher Wylie, el extempleado de Cambridge Analytica que ha revelado el escándalo sobre los datos obtenidos de Facebook Christopher Wylie, el extempleado de Cambridge Analytica que ha revelado el escándalo sobre los datos obtenidos de Facebook (Henry Nicholls / Reuters)

En la conversación grabada en secreto a Alexander Nix, este afirma que se ha reunido con Trump “muchas veces”, mientras que otro miembro del equipo de alto rango dice que la firma está detrás de una de las campañas publicitarias más conocidas y polémicas contra Hillary Clinton, que se llamó “Defeat croocked Hillary” (Derrota a la corrupta Hillary, en inglés).

”La marca “Defeat croocked Hillary”. ¿Lo recordarás por supuesto? “, explica Mark Turnbull al reportero encubierto. “Los ceros, el OO de crooked eran un par de esposas… Hicimos cientos de tipos diferentes de contenidos y los pusimos en internet”. Esta campaña obtuvo más de 30 millones de visualizaciones.

Los modelos de Cambridge Analytica también sirvieron para dictar el itinerario la ruta de Trump durante la campaña y las ubicaciones de sus mítines

Los modelos estadísticos de Cambridge Analytica a través de su fuente de datos de Facebook también sirvieron para dictar el itinerario la ruta de Trump durante la campaña y las ubicaciones de sus mítines a través de un algoritmo que los clasificó lugares en un estado en el que residían los mayores grupos de votantes persuadibles, según explicó el jefe de operaciones digitales Brad Parscale en 2016 a Bloomberg.

La participación de Cambridge Analytica en esta campaña no es ningún secreto, de hecho, en la página web de la propia compañía se destaca como uno de los proyectos en los que han estado implicados. Al igual que en campañas de otros miembros del partido republicano, las elecciones de Kenia, Tailandia, Malasia… Pero hasta ahora se desconocía que la base de la propia compañía eran los datos extraídos de Facebook, además de métodos más terrenales como la extorsión, como se desprende de la grabación de Channel 4.

“A lo largo de la historia podemos encontrarnos con ejemplos de experimentos extremadamente inmorales, y creo que este fue uno de ellos. Porque estás jugando con la psicología de país entero sin su consentimiento ni su conocimiento. Y no sólo eso, si no que lo haces en el contexto de un proceso democrático”, resume Wylie. Las ramificaciones de esta revelación crecen día tras día y cada vez salpica a más países. La gran pregunta que sigue por responder es hasta qué punto Facebook y su máximo responsable, Mark Zuckerberg, han sido víctimas de un engaño o dejaron hacer a sabiendas de que lo que ocurría contravenía sus propias normas.

Mark Zuckerberg en una imagen de archivo Mark Zuckerberg en una imagen de archivo (Drew Angerer / Getty)

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