Según un informe publicado este viernes por la Comisión Europea, la eficiencia del sistema español de prestaciones sociales deja mucho que desear. De hecho, junto con Italia, es el país en el que dichas prestaciones menos ayudan a las rentas bajas. La razón de esta situación se debe a que en proporción a la riqueza del país, se dan pocas ayudar para reducir la pobreza.

Dicho informe, recogido en una información de El País, evidencia hasta qué punto el crecimiento muestra con mayor descaro el problema de la desigualdad. Mientras los trabajadores cualificados mejoran sustancialmente sus condiciones laborales, la peor parte se la llevan, como de costumbre, los pocos formados que ven como el gran número de parados de nuestro país sigue presionando a la baja sobre sus salarios.

El Gobierno alega que estos datos no se ajustan a la realidad, dado que no incluyen “prestaciones en especie” como la educación y la sanidad, bastante generosas en comparación con otros países de Europa. Si hasta la fecha era el déficit y la deuda las principales exigencias europeas, la Comisión impulsa ahora este nuevo parámetro para asegurar un reparto más igualitario de las prosperidad, materia en la que España, por el momento, no termina de hacer sus deberes. 

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