El secretario de Estado de las Administraciones Territoriales, Roberto Bermúdez de Castro, es el coordinador del Gobierno en la aplicación del artículo 155 de la Constitución desde que este entró en vigor, es por tanto el ejecutor de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, en Catalunya hasta que haya un nuevo Govern, pero por la información que maneja, su función puede prolongarse más allá del 15 de julio si, como le llega, “Puigdemont quiere forzar mucho para que haya nuevas elecciones”.

En una entrevista en la Cadena SER, el dirigente ha inistido en que “sería interesante que de una vez por todas hubiese un gobierno en Catalunya, que gobernase” dentro de la Constitución y de las leyes, de manera que “cuando baje el suflé”, el nuevo ejecutivo catalán podría acometer y defender políticamente los objetivos de la comunidad, como el nuevo sistema de financiación. Pero mientras se prolonguen estos meses que lleva al frente del cometido del 155, se mantiene la gestión ordinaria de administración catalana.

Bermúdez de Castro ha explicado que en esta gestión no se incluyen “iniciativas de calado de nuevas inversiones o proyectos de gestión”, puesto que el objetivo principal es que funciones las “cuatro patas del Estado del Bienestar” y “nadie puede decir que eso funcione peor”. Ante la posibilidad de que este periodo se prolongue, el dirigente ha señalado que “una administración aguanta mucho porque hay mucho funcionario que trabaja y hace bien su papel”, pero “lógicamente sería ideal que haya un Govern ya”.

Aunque “esto cambia de un día para otro”, el secretario ha deseado que “el interés personal de una persona se acabe de una vez”, un hecho que ha unido a la lamentable situación que comprueba en Catalunya de que “cualquier persona que se pronuncie en contra del ‘procés’ o que diga que el procés ha terminado, aunque te lo dicen privado”, ha asegurado, “es denostado”.

El hecho de que puedan repetirse las elecciones provocaría que se prolongara la aplicación del 155 y que la negociación sobre la financiación se llevara a cabo en esta situación. En este caso, Bermúdez de Casto ha comentado que “nosotros defenderíamos los intereses de Catalunya”, si bien, “ellos también estarían presentes” en esa negociación. Con el ‘ellos’ se ha referido al PDeCat y ERC, que ha personificado en Ferran Bel, diputado que “dijo que el PDeCat está dispuesto a sentarse a hablar de financiación”, ha valorado, y a Pere Aragonés, secretario de Economia, que “tendría la orden de venir (al Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF), y vendrá”, ha asegurado.

Aunque en la gestión de Bermúdez de Castro se excluyen dos áreas, la de los Mossos y la seguridad y la de la gestión financiera, que depende directamente del Ministerio de Hacienda, ha alagado la profesionalidad y la lealtad inquebrantable a la Constitución de Ferran López, el jefe de la policía autonómica, y la actuación funcionarial de la interventora de la Generalitat. Respecto a esta última, ha comentado que es quien remite cada semana al ministerio el informe de gestión con todas las facturas de la administración y, por tanto, es en eso en lo que se basa Montoro a la hora de certificar que no ha habido desvío de fondos públicos para pagar el referéndum del 1-O

En todo caso, el dirigente ha explicado que puede haber habido falsificación de facturas, de manera que “uno puede entregar una factura que ponga servicios postales y luego derivarla para otros fines”, u otro tipo de malversación, como “cesiones o uso de locales y elementos públicos”.

El responsable gubernamental ha expresado su explicación sobre lo sucedido en Catalunya en los últimos años al comentar que “lo que ha pasado es que un grupo de personas en situación muy complicada decidieron tomar una deriva que se les ha ido de las manos”, en referencia al inicio del ‘procés’ por parte de Artur Mas en 2012. Todo alentado por “asociaciones ‘bolivarianas’ como la ANC”, ha tachado. De esta forma, “el cóctel de corrupción, más desafección, más paro, provocó que naciese el independentismo radical”.

Este hecho se justifica por que nadie ha reclamado el documento de los 45 puntos famosos que Mas planteó a Rajoy en su encuentro de 2012. Él trató de darles salida con Neus Munté, según ha dicho, pero “les daba igual” porque “tenían al presidente más radical (en referencia a Puigdemont)”.

Ahora, “Catalunya es una olla a presión en la que se ha apagado el fuego pero queda el caldo”, ha comparado, y “mientras el caldo no se pose de verdad, no se podrá hablar de hacer otro reparto de otro tipo”, ha considerado.

Bermúdez de Castro también ha señalado como uno de los momentos más duros en Catalunya el día que tuvieron que cesar a los 35 trabajadores de las delegaciones de Catalunya en el exterior, a pesar de que hicieron por no echarlos a la calle y por reubicarlos en otros puestos. “Algunos medios de Madrid nos pusieron a caldo por intentar recolocarlos”, se ha quejado.

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