Belén Rueda vuelve a protagonizar una de terror y misterio. Después de El orfanato o Los ojos de Julia, la actriz madrileña presentó ayer en el Festival de Málaga No dormirás, coproducción hispano argentina en la que encarna a una directora de teatro que utiliza el insomnio para llevar al límite a los intérpretes y crear escenas extraordinarias.

¿Le gusta dar miedo?

Lo que me gusta son los guiones que exploran la mente humana, que es compleja y encierra muchos miedos. Las represiones, los golpes de la vida y las preocupaciones cotidianas que no conseguimos exteriorizar en el momento se convierten después en algo más oscuro. Estas películas van de eso. En El orfanato era la pérdida de un hijo; en Los ojos de Julia, la pérdida de la vista; en El cuerpo, un asesinato. No dormirás trata de una artista que quiere llevar al extremo a sus actores: les somete al insomnio, que cuando se prolonga mucho provoca situaciones cercanas a la locura, sobre todo a quienes no tienen un gran equilibrio mental.

¿Y a usted no le disgustan esas oscuridades?

Me gusta explorar los recovecos de la mente. Es interesante ver cómo uno reacciona en situaciones diferentes a las que uno acostumbra a vivir. A eso le llamamos terror, aun cuando es la realidad. Es como cuando los niños pequeños miran debajo de la cama a ver si está el monstruo. Por otra parte, cuando me preguntan si soy miedosa yo respondo que el miedo viene cuando no sabes que hay detrás de la puerta; una vez que la abres y que compartes los temores, el miedo se va.

Entonces el miedo es la incertidumbre.

Exacto.

Eso nos lleva a terrenos más amplios. ¿Vivimos en una época de miedo?

Por otro lado, si me preguntan si soy miedosa respondo que el miedo viene cuando no sabes que hay detrás de la puerta; una vez que la abres y compartes los temores, el miedo se va.

Habla de incertidumbre.

Exacto.

¿Vivimos una época de miedo?

El miedo en una sociedad no se pierde nunca. A causa de una horrible tradición, los gobernantes nos escatiman información para que haya incertidumbre y, con ella, miedo. Porque gobernar es mucho más fácil con miedo que con claridad. El resultado final sería mucho mejor de la otra manera, con transparencia. Pues seríamos todos partícipes de los resultados, buenos o malos. Pero así se asegura mejor el control. La frase ‘La información es poder’ es muy cierta. Cuanta menos información das, más miedo provocas.

Vamos, que los políticos atemorizan.

Muchas veces, sí: en unos casos de manera de manera explícita y en otros a través de la inseguridad laboral, sanitaria, educacional.

¿El temor a perder el sustento puede ser peor que el que provocan sus películas?

La idea de poder perder el trabajo es terrorífica: pensar que no llegas a fin de mes y no puedes pagar las facturas… No es tan distinto del que vemos en esas películas, no. La diferencia es que en ellas nos dan un susto que se pasa, mientras que el miedo laboral es continuo: te levantas por la mañana con la preocupación y luego no puedes dormir.

Supongo que para los actores eso es frecuente.

Es intrínseco a nuestra profesión. Esperar a que suene el teléfono tiene su cosa. Cuando estoy terminando un rodaje, tres días antes de que termine todo empiezo a sentir aquí (señala su estómago) una inquietud… Me preguntó: ¿Y ahora qué? Porque, aunque yo tengo muchísima suerte y me llegan proyectos con frecuencia, una nunca sabe del todo que va a pasar. Los proyectos no siempre se cumplen. Alguno se retrasan y otros se anulan.

Según la estadística, sólo el 8% de los actores viven de su trabajo. ¿Se sienten muy desprotegidos?

Sí. Esto es parecido al deporte. Si eres deportista de élite y tienes unas cuantas buenas rachas, estupendo. Pero eso le ocurre sólo a una minoría. En lo nuestro puedes tener trabajo durante dos años y los tres siguientes pasarlos en el dique seco. Sin embargo todo ese tiempo sigues cotizando como si tuvieras un empleo fijo. Esto no se tiene en cuenta en nuestra fiscalidad. Ni tampoco el hecho de que nuestro trabajo no dure toda la vida y dependa muchísimo del estado físico de cada actor. Me parece vergonzoso que no exista ninguna ayuda.

Suelen decir ustedes que a partir de cierta edad a las actrices les cuesta. ¿Además de buena intérprete hay que ser atractiva físicamente para resistir?

Bueno, a ver. Tenemos actrices como Carmen Machi, que no miden 1,90 ni están muy delgadas pero trabajan bien porque son muy buenas. Y ser guapa puede ser también un inconveniente cuando estás empezando: si lo eres, a veces tienes que demostrar que no eres tonta.

¿Le pasó a usted?

A mí, más que eso, lo que me ocurrió es que tuve que superar el prejuicio ampliamente instalado en el mundo del cine, y no solo en España, en el sentido de que si vienes de la tele cómo era mi caso no vales para hacer buen cine.

La película que acaba de presentar en Málaga ha triunfado en Argentina. Es de suponer que con la situación que me explica, las posibilidades de taquilla sen un factor importante a la hora de elegir o no un proyecto.

Yo lo que quiero es que la gente vaya a ver la película, pero nunca pienso en términos de si será o no taquillera. Además, esa palabra normalmente se asocia a menor calidad…, cuando en realidad una película puede ser muy buena y tener muchísimo éxito. Pienso en Perfectos desconocidos. En fin, es un cliché que va cayendo.

¿Como el de que el cine español no es buen cine?

Exacto. Las generaciones más jóvenes prefieren cada vez más el cine español. Ya era hora es. En este país solemos ser duros con lo que hacemos. Tendemos a tirar por tierra lo que conseguimos, no como en la mayoría del resto de países

Lo que no es un lugar común es el asunto de la desigualdad en el cine y en todo.

Sí, ahí el cliché viene cuando dicen que no es para tanto

Pero este año no ha sido malo en cuanto a progreso en la defensa de los derechos de las mujeres. ¿Cree que el movimiento perdurará, o teme que sea flor de un día?

Ya nos encargaremos entre todas de que no sea pasajero. La diferencia con otros momentos de esta reivindicación es que está en que no ha sido cosa de las mujeres sino de la sociedad. Algunos hombres han tenido que rectificar respecto a cosas que habían dicho con anterioridad. Y es importante porque algunas afirmaciones, según quién las pronuncie, pueden repercutir en las leyes, en las formas de contratar a las mujeres, en el modo considerarnos dentro de la sociedad… Esta vez nadie ha podido sostener eso de ‘Ya están otra vez estás con lo mismo de siempre’. Creo que está sumido que las protestas y demandas tenían total razón de ser: que no puede ser que las mujeres tengan menor consideración y menor salario que los hombres en un mismo puesto. No vamos a bajar la guardia. Por mi parte, he hablado del asunto con mis hijas. Les he contado cómo en cierta época las mujeres no podían abrir una cuenta bancaria sin el permiso de su marido. Y cómo hubo que luchar mucho para superar esa y otras situaciones hasta llegar a dónde estamos ahora. Hay aún mucho que avanzar, y no bajar nunca los brazos

He preguntado por aquí, en el Festival de Málaga, sobre la situación del cine español. Unos dicen que cada vez es más difícil hacer películas; otros, que cada vez se hacen cosas mejores. Y todos, que falta apoyo oficial. ¿Usted qué opina?

Falta ayuda, pero no se trata tanto de que nos den dinero como de que fiscalmente el sector tenga más ventajas para que los responsables de cada proyecto puedan buscar su propia financiación. No es que papi tenga que pagarte. Ya buscamos nosotros el dinero. Pero facilítennos la fiscalidad para tener más presupuesto. Recuerdo cuando las películas se rodaban en tres meses. Ahora, si tienes dos meses te puedes dar con un canto en los dientes. Eso resiente la calidad. Hay que dedicar tiempo a las historias y a los rodajes. En España, por ejemplo, es casi impensable hacer una película de acción. Porque, en ese tipo de producto, para hacer una escena de un minuto puedes necesitar días además de recursos muy importantes. Aquí suplimos las carencias con imaginación y creatividad. Y con unos guiones de cuidado, muy completos y con los que en el extranjero alucinan porque parece que no se nos agotan las ideas

Sin embargo, cada vez se hace más cine en este país.

Pero no podemos vivir en un limbo. El mundo de Internet y de las plataformas hace que el cine pueda verse en diferentes formatos y eso no nos ha trastocado un poco. Tenemos que adaptarnos. La tecnología nos ha pillado a todos fuera de juego. Aunque también es verdad que las plataformas han generado más necesidad de contenidos. Hay películas que no llegan al cine y se estrenan en plataformas. Es un momento de cambio. Hace un rato lo hablaba con Najwa Nimri. Ella me preguntaba: ‘¿Tú crees que el cine tiene futuro?’ Yo le recordé que eso mismo se decía sobre el teatro cuando empezó el cine y del cine cuando empezó la televisión. Todo lo que tenemos ahora convive. El cine se necesita. El cine es fantasía. Te ayuda a evadirte. Te permite conocer problemas sociales y de otros lugares en forma de historias. Te abre el mundo

¿Y las series pueden considerarse cine?

El cine es cine y las series son series.

Pero en este festival hay una serie (“Matar al padre”).

Ya. Y a veces algunas series tienen más calidad que muchas películas… Pero lo importante es perder el miedo. En vez de restar, sumemos. Una cosa no tiene por qué comerse a la otra. Pero evitemos el miedo, porque eso nos impide entendernos y hace más difícil la colaboración.

A partir de cierta edad muchos actores se plantean la posibilidad de pasar al otro lado de la cámara. ¿Le ocurre a usted?

Sí que he pensado en dirigir. Tengo mucho respeto al otro lado, pero me gustaría. Me apasiona.

¿Entonces? ¿Tiene alguna cosa concreta?

Lo primero es empezar a pensarlo. Yo empecé hace un par de años. Hay muchas maneras de dirigir. Se pude codirigir, y dejar la parte técnica en manos de otro. Hace poco me llegó un proyecto. Hablé con cierta persona sobre esa posibilidad. Ya veremos. Es un paso demasiado importante como para tomárselo a la ligera.

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