Enric Cabestany llevaba ocho años trabajando en el extranjero, entre Latinoamérica y San Francisco, y era el director general para Iberia y Latinoamérica de la china Meitu (apps de selfies) cuando regresó a Barcelona a finales del 2017. Explica que enseguida le contactó otra empresa asiática, IGG, para liderar su implantación en Europa. IGG es el segundo desarrollador de juegos más grande de China, con títulos como Lords Mobile y Castle Clash, que tiene 300 millones de usuarios mensuales. “Hicimos un estudio de ciudades, y se ha elegido Barcelona para instalar la sede europea de IGG”, explica Cabestany.

El grupo está tramitando, con la ayuda de Acció y Barcelona Ac­tiva, la creación de la nueva so­ciedad, que debe quedar constituida este mes de abril, y empezará trabajando con las 23 personas que ahora tiene repartidas en los cinco mercados europeos en los que opera: Reino Unido, Alemania, Francia, Italia y España. “Empezamos aquí tres personas, y la idea es ser 60 a final de año”, ­afirma Cabestany.

El desarrollador de ‘Lords Mobile’ y ‘Castle Clash’ quiere ser líder mundial de juegos en el móvil

IGG tiene 1.400 empleados en el mundo, de ellos mil en China. Con fundador y accionistas chinos, tiene la sede social en Singapur y oficinas regionales en Estados Unidos, Hong Kong, China continental, Canadá, Japón, Corea del Sur, Tailandia, Bielorusia, Filipinas y Emiratos Árabes, y usuarios en 200 países y regiones de mundo. IGG, cotizada en la bolsa de Hong Kong, factura 700 millones de dólares, con crecimiento del 100%, y en tres años se ha propuesto ser el líder mundial del sector (King factura casi el triple). “La estrategia pasa por desarrollar nuevos juegos, aumentar el volumen de usuarios activos diarios, aumentar la retención y el consumo de los usuarios”, dice Cabestany.

“En Barcelona podemos atraer a talento internacional, aquí hay grandes multinacionales del sector. Es una ciudad estratégica en videojuegos, con un ecosistema potente: desarrolladores, universidades, eventos, el Mobile”. King.com, el desarrollador de Candy Crush, tiene más de 700 empleados en Barcelona, y también están Ubisoft, Zeptolab, Gameloft, Scopely, Riot Games o TakeTwo, que adquirió Social Point.

Inicialmente la oficina de IGG en Barcelona será el centro de operaciones y marketing para Europa, “pero se pretende que sea más. Abriremos un estudio de creación, una línea de negocio global, y una línea de eSports”, añade Cabestany, que calcula que en tres o cuatro años, “cuando seamos líderes mundiales”, la oficina podría tener “entre 300 y 400 personas”. “No descartamos invertir en algún desarrollador local o adquirirlo”, asegura. “Nos interesa la realidad virtual, los equipos de diseño y de datos, y en Barcelona hay mucho de todo”.

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