Tal y como anunció en la presentación de su plan director Banco Sabadell está acelerando el proceso de venta de activos tóxicos para sanear su balance. El banco ha comenzado a sondear el mercado, de la mano de Alantra, para colocar dos nuevas carteras. Una de ellas, con activos procedentes de la propia entidad, estaría valorada en 5.000 millones de euros. La otra, de unos 2.500 millones, estaría compuesta de activos procedentes de la antigua Caja de Ahorros del Mediterráneo, que Sabadell rescató a finales de 2011 y que estaría sujeta a Esquemas de Protección de Activos, para cuya venta final se necesita la aprobación del Fondo de Garantía de Depósitos.

También pendiente de esta aprobación está otra operación, mucho más avanzada, y en este caso asesorada por KPMG en la que se dará salida a carteras, una valorada en 900 millones de euros y la otra, en 2.400 millones.

Pendientes del Fondo de Garantía de Depósitos

Fuentes cercanas a la operación han confirmado que estás carteras están compuestas por activos procedentes de la Caja de Ahorros del Mediterráneo y por tanto sujetas al Esquema de Protección de Activos (EPA), por lo que, como se ha comentado antes, también necesitan que el Fondo de Garantía de Depósitos autorice la operación.

Si la coyuntura de mercado es tan buena como parece y los planes de Josep Oliu salen adelante Banco Sabadell se podría deshacer en 2018 de unos 10.800 millones de euros de activos tóxicos. Teniendo en cuenta que la entidad cerró 2017 con un total de 13.800 millones, eso significaría que en balance la herencia inmobiliaria de la crisis quedaría reducida a unos 3.000 millones de euros.

Los fondos oportunistas tienen menos margen

Lo que no ha trascendido, hasta el momento, es el descuento que Banco Sabadell está dispuesto a aceptar en estas operaciones. Aunque se baraja que entre los posibles compradores estén los clásicos fondos oportunistas que comenzaron a adjudicarse este tipo de activos a precio de derribo allá por 2014, las coyuntura de mercado es ahora mucho más favorable y quedan lejos los descuentos de hasta el 90% que llegó a aceptar la banca para limpiar sus balances. La tendencia alcista del sector inmobiliario ha cambiado las reglas de juego y los oportunistas aunque presionan no pueden llegar a aquellos márgenes.

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