El Real Madrid solventó con facilidad el último partido de su particular via crucis por la Liga. Los blancos no tuvieron piedad de una UD Las Palmas que cada vez tiene más cerca las puertas del infierno de Segunda. Bale lideró la procesión blanca, con paso firme y un doblete, en el Estadio de Gran Canaria, mientras que lo visitantes, faltados de mucho fútbol, no tuvieron suficiente con apelar a la fe.

La Liga para los blancos hace ya tiempo que pasó a ser un trámite. Sin posibilidades de optar al título y con el cuarto puesto, como mínimo, virtualmente asegurado, el resultado en cada partido de la competición doméstica es lo de menos. Un mero banco de pruebas. Cada jornada liguera es un baremo para calibrar el estado de forma y de ánimo de los pupilos de Zidane de cara al único, y no menos importante, objetivo del curso: La conquista de la Champions.

Y a juzgar por lo exhibido en Las Palmas, los madridistas llegan en un momento óptimo para el primer asalto contra la Juventus del próximo martes en Turín. Sin la mayoría de titulares habituales, los blancos se permitieron muchos ratos para la especulación y otros pocos, aunque suficientes, para el lucimiento. Sin Ronaldo, Ramos, Marcelo y Kroos, aparecieron en escena Bale y Benzema para decantar la balanza.

A juzgar por lo exhibido en Las Palmas, los madridistas llegan en un momento óptimo para el primer asalto contra la Juventus

Parecía que el resultado ya estaba pronosticado en algún versículo futbolístico, a tenor del rendimiento madridista cuando Paco Jémez es el entrenador del equipo rival. La delicada situación del equipo insular, a siete puntos de la salvación, no amedrentó al técnico, que exhibió de nuevo su osadía, tratando de tú a tú al gigante de la capital. Así, los locales buscaron mediante la posesión y la presión arriba hacer daño a los de Zidane. Lo consiguieron por momentos pero las constantes pérdidas en la salida y el enorme espacio a la espalda de los centrales fue demasiado para el equipo más goleada de la Liga. Fueron noventa minutos de penitencia.

Calleri y Halilovic insuflaron ilusión a la hinchada local con sendos disparos que pusieron peligro sobre la portería de Navas, pero la contestación de los visitantes fue más certera. Avisó primero Asensio tras una buena contra hilvanada por Benzema y Bale, pero fue el escocés, experto en estas lides, el que aprovechó la inmensa pradera verde por detrás de la zaga. Saltó de su posición Gálvez para presionar a Modric pero lo único que consiguió fue abrir un boquete enorme para el magistral pase del croata, que dejó al de Cardiff en un claro mano a mano.No perdonó Bale con un remate muy potente que batió por arriba a Chichizola.

Benzema marcó de penalti pero falló una ocasión muy clara. Benzema marcó de penalti pero falló una ocasión muy clara. (EFE)

Un gol que no cambió el guión, tanto para lo bueno como para lo malo en el conjunto insular, que fue mucho. Son muchas las flaquezas de los insulares, pero más allá de la fragilidad defensiva y la poca puntería de cara a puerta, el peor de sus pecados ante los blancos fue la inocencia. Primero Calleri, lejos de su zona de confort, cometió un penalti tan innecesario como absurdo sobre Lucas Vázquez y tras la reanudación Ximo Navarro no aprendió la lección para cometer la misma infracción sobre Bale en una plancha sin sentido. Dos penaltis, gol de Benzema y de Bale. Pena máxima para Las Palmas.

Con más de media hora aún por jugarse y el partido resuelto para el Madrid, Zidane encontró el momento perfecto para dar descanso a Casemiro y Modric. Un escenario ideal para los madridistas antes del decisivo duelo contra los turineses, salvo por la inoportuna lesión de Nacho, que tenía opciones de ser titular en Champions por los problemas musculares de Sergio Ramos.

Los minutos restantes de encuentro se convirtieron en un correcalles, con muchos espacios en todas las zonas del campos, que sobre todo supusieron ocasiones, y muy claras, para los visitantes. Con un partido de semejantes características, Benzema tenía ante sí la oportunidad de maquillar su estadística anotadora, pero, en cambio, siguió con su purgatorio con el gol. Volvió a quedar en evidencia cuando, tras recibir un pase de la muerte perfecto, mandó el esférico al cuerpo de Chchizola con todo a favor.

Benzema tenía ante sí la oportunidad de maquillar su estadística anotadora, pero, en cambio, siguió con su purgatorio con el gol

Tampoco logró el hat-trick pese a buscarlo con insistencia Bale tras desaprovechar varios encuentros a solas con Chichizola, pero sí sacó a relucir sus mejores virtudes: Velocidad y verticalidad al servicio del gol. El galés no logró ensañarse ante un equipo deprimido que evidenció su poca autoestima cuando Calleri desaprovechó, a puerta vacía, un error de bulto de Navas.

Quedan pocos partidos de Liga para los blancos sin ningún aliciente real en el horizonte. Una travesía por el desierto en busca de la tierra prometida, que en este caso se encuentra más allá de los Pirineos, a miles de kilómetros en Kiev. El único lugar donde los madridistas podrán encontrar la redención a sus pecados la vez que la gloria en una temporada tan atípica para cualquier equipo grande como habitual en la Biblia blanca. Ocho partidos ligueros de desidia y cinco en Champions para soñar con reescribir la historia.

Las Palmas, 0 – Real Madrid, 3

UD Las Palmas: Chichizola: Míchel Macedo (Jairo, min. 46), Gálvez, Ximo Navarro, Aguirregaray; Javi Castellano; Halilovic, Aquilani, Vicente Gómez (Erik Expósito, min. 46), Momo (Ezekiel, min. 85); y Calleri.

Real Madrid: Keylor Navas; Nacho (Achraf, min. 29), Varane, Vallejo, Theo; Lucas Vázquez, Casemiro (Marcos Llorente, min. 61), Modric (Kovacic, min. 61), Bale; Asensio y Benzema.

Goles: 0-1, min. 26: Bale. 0-2, min. 39: Benzema, de penalti. 0-3, min. 51: Bale, de penalti.

Árbitro: Pablo González Fuertes (Comité Asturiano). Mostró tarjeta amarilla a los jugadores locales Momo (min. 35), Gálvez (min. 45+3) y Ximo Navarro (min. 51).

Incidencias: partido de la trigésima jornada de LaLiga Santander disputado este sábado en el Estadio de Gran Canaria ante 22.942 espectadores, según informó el club local. Se guardó un minuto de silencio en memoria de José Luis Hernández Ortega, exjugador de la UD Las Palmas entre 1973 y 1976.

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