El robledal de Can Verdalet, en el municipio de Tordera (Maresme), es un bosque maduro e inundable de roble común (Quercus robur) único en Catalunya. Se trata de un hábitat singular de alto valor ecológico de unas 18 hectáreas ubicado en la llanura aluvial del río Tordera, refugio de fauna y flora singular. Gracias a la intervención de entidades ecologistas se pudo constatar y paralizar una actuación ilegal llevada a cabo por parte una empresa barcelonesa que taló unos 400 árboles y destrozó los hábitats protegidos de los animales. La actuación de las administraciones llegó tarde pese al aviso los naturalistas que alertaron a los Agents Rurals de lo que sucedía, sin que intervinieran en primera instancia.

Pese a las alertas emitidas por los ecologistas, los Agentes Rurales no actuaron hasta el pasado martes. Inicialmente la administración local creyó que el propietario tenía los permisos en regla. No fue hasta que el Departament de Agricultura de la Generalitat confirmó que no había dado ninguna autorización para la tala en la zona protegida privada cuando se movilizaron todos los efectivos, pero ya era tarde. “Se ha talado o alterado un tercio del espacio protegido” lamentan los naturalistas.

Daños ecológicos en la Roureda de Can Verdalet en Tordera Daños ecológicos en la Roureda de Can Verdalet en Tordera (X. Romera)

La inacción a causa de los días festivos de Semana Santa, propició que las máquinas actuasen con total impunidad provocando graves daños en el entorno natural. El martes, tras constatar la tala de unos 400 árboles, alguno de los cuales en zona de propiedad municipal, la Generalitat abrió un expediente sancionador a la propiedad, al que se sumó como parte afectada el Ayuntamiento de Tordera. Las administraciones, a parte de la sanción económica, exigirán la restitución –dentro de lo posible- del entorno dañado.

La actuación encaminada al aprovechamiento forestal, según el concejal de Sostenibilidad del Ayuntamiento, Carles Aulet, “se llevó a cabo sin ninguna autorización” y el daño ecológico ha sido incalculable. El humedal está protegido e incluido en el Plan de Espacios de Interés Natural PEIN Roureda de Tordera y en el espacio de Xarxa Natura 2000, sobradamente conocidos por la comunidad científica que aboga por su preservación. El hábitat más afectado, a criterio de las entidades ecologistas, es el bosque de robles, fresnos de hoja pequeña y olmos, considerado una “joya botánica única en Catalunya”. Pero también hay otros espacios afectados como los herbazales.

Árbol talado en la Roureda de Can Verdalet de Tordera Árbol talado en la Roureda de Can Verdalet de Tordera (X. Romera)

La tala se ha centrado especialmente en los robles de grandes dimensiones, dejando sólo los ejemplares sin valor comercial. Por si no fuera suficiente, se ha drenado el espacio, haciendo más profundo el canal principal que cruza bajo la carretera GI-512 y se han abierto nuevos caminos en espacios prohibidos para el acceso de la maquinaria pesada. Las balsas y depresiones inundables “zona de cría de once especies de anfibios” según los ecologistas, arrasadas por la maquinaria y transformadas en lodazales. “Todo el relieve del terreno ha sido alterado y desprovisto de vegetación a medida que avanzaban las talas”.

Entre las especies animales afectadas se encuentra el Tritón palmeado (lissotriton helveticus) y un gran número de anfibios, escarabajos, serpientes y pájaros. Los denunciantes destacan que además “las talas y el picadillo de la madera se ha realizado “al inicio de la época reproductora de todas las especies” por lo que el daño ecológico es incalculable.

Madera talada en el robledal de Can Verdalet de Tordera Madera talada en el robledal de Can Verdalet de Tordera (X. Romera)

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