El 31 de marzo, la noche de Pascua, será la última oportunidad que nos brindará este año para contemplar una Luna azul. No es que el satélite de la Tierra vaya a teñirse de ese color, ni tampoco se trata de ningún fenómenos astronómico perceptible, sino que es como popularmente se denomina a la poco frecuente coincidencia de que se den dos lunas llenas en un mismo mes. De hecho, para poder ver una Luna azul de nuevo habrá que esperar hasta octubre de 2020.

Cada 27 días, nuestro satélite natural completa su ciclo orbital alrededor de la Tierra. La perspectiva respecto a la posición del Sol, combinada con el movimiento de traslación de nuestro planeta, es lo que produce que su ciclo de fases sea cada 29 días y medio, el tiempo que transcurre entre dos Lunas llenas. Es por ello que difícilmente coinciden dos fechas de Luna llena en un mismo mes.

Luna azul desde el Delta del Ebro, Sant Carles de la Ràpita Luna azul desde el Delta del Ebro, Sant Carles de la Ràpita (Agustí Descarrega @agus_descarrega)

Las lunas azules se producen cada dos o tres años, aproximadamente, y solo alrededor de unas siete veces cada siglo se pueden ver dos lunas azules en un mismo año. La primera suele producirse en el mes de enero y la segunda, en marzo o abril, que es precisamente lo que sucede este 2018. En cambio, febrero no tuvo ninguna luna llena.

La primera luna azul del año se produjo el 31 de enero, coincidiendo además con una superluna y un eclipse lunar. Esta extraña coincidencia tardará mucho tiempo en repetirse. De hecho, hasta finales del 2018 no volverá a producirse un eclipse en luna azul.

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