Apenas tienen actividad. Pero ahí están, vivas, las sociedades dedicadas a difundir la memoria de personas asociadas al fascismo español y la dictadura de Francisco Franco. Gestionan la herencia de golpistas, reciben cientos de miles de euros en donaciones de nostálgicos del franquismo, poseen casas y pisos, obras de arte, bibliotecas… Después de publicar los datos de la más conocida, la Fundación Nacional Francisco Franco, eldiario.es hace públicas las cuentas de otras asociaciones fascistas después de que el senador de Compromís Carles Mulet consiguiera los datos a través de una pregunta parlamentaria.

Fundación José Antonio Primo de Rivera

La Fundación José Antonio Primo de Rivera vive de forma virtual. El único trabajo que lleva a cabo es mantener una página web y extender a través de redes sociales el legado del fundador de Falange Española e hijo del dictador Miguel Primo de Rivera, que  sigue enterrado junto a la  momia de Franco en el Valle de los Caídos.

El ente de Primo de Rivera, cuyos datos publicados van de 2000 a 2014, solo posee un activo: el archivo documental y gráfico del diario El Alcázar. El 18 de julio de 2000 compra la colección por 18.030,36 euros que proceden de un “oportuno patrocinio”, según la memoria económica de la fundación. Amén de editar un “calendario de sobremesa” en 2010, pagar  una esquela en ABC cada 20N y organizar una Universidad de Verano de la que no hay noticias desde 2008.

En 2004 registran una “deuda” de 10.000 euros con el historiador revisionista Xavier Casals por el anticipo del encargo de un libro. Y en 2005 gastan 20.880 euros en alquilar un local. Un “plan experimental” que dura de mayo a octubre y resulta fallido: “Sin que cuajara la operación”, concluyen. El coste de la operación está asumido “con las aportaciones directas de los patronos”, 24.061,81 en total.

Franco junto a Philippe Pétain y, a sus espaldas, Ramón Serrano Suñer.

La Fundación Primo de Rivera ha recibido al menos 78.000 euros desde su creación (27 de junio de 1996). La mayor parte son “donaciones” destinadas a cubrir “el gasto corriente” (45.181,39 euros) y adquirir el archivo de El Alcázar. Sobre la Universidad de Verano José Antonio hay datos desde 2000 a 2008. En esos ocho años suma 13.603,09 euros en “patrocinio” y “pequeñas aportaciones” de los asistentes a las jornadas.

Los gestores justifican ante el Protectorado de Fundaciones una “situación anómala”: no hay cuentas disponibles antes de 1998, porque el ente cambia de manos y “los primitivos patronos” no dejan “ningún documento contable o de cualquier otro tipo”.

Otros costes son las esquelas publicadas en ABC por el aniversario de la muerte del líder falangista, apuntadas desde 2004 y que reseña 878,62 euros en “publicidad, propaganda y relaciones públicas” en 2004 y 597,40 al año siguiente. Esos años paga 980 euros por “registro de marca”.

La única vida de la fundación es virtual. Se dedica a difundir el “pensamiento” de Primo de Rivera “a través de las redes sociales”. No hay más. “Lo que se dice en la Memoria (económica) es la realidad”, admite el ente, que “no se llevó a cabo ninguna actividad de las previstas en los Estatutos sociales, y únicamente se mantuvo una página web”.

En 2014 reiteran el experimento de 2005. “Se ha arrendado un local en Sevilla”, apunta, “en el que se fija el domicilio social”. Los patronos también han intentado, sin éxito, ampliar el capital social de la sociedad hasta los 100.000 euros. Y en 2010 la “única actividad” virtual tuvo un añadido con la “edición de un calendario de sobremesa” y su envío por correo postal.

La Fundación Serrano Suñer compra libros, cuadros y objetos de arte por casi un millón de euros en 1992.

La Fundación Serrano Suñer posee libros, cuadros y objetos de arte -patrimonio de su fundador-, valorados en casi un millón de euros en 1992.

Fundación Serrano Suñer

La Fundación Privada D. Ramón Serrano Suñer “no tiene actividad”. Así lo reconoce la entidad a nombre del que fuera cuñado del dictador Francisco Franco, admirador de Adolf Hitler y colaborador con la Alemania nazi que facilitó el  internamiento de miles españoles en campos de concentración como Mauthausen.

La tarea de la sociedad es la “conservación” del patrimonio “del fundador”, valorado en  un millón de euros y descritos como “biblioteca, cuadros, obras y objetos de arte y mobiliario”. Pero “en general no hay usuarios de esos bienes, solamente en momentos muy puntuales”, admiten.

Un movimiento contable fechado el 2 de junio de 1992 confirma la adquisición de estos inmovilizados materiales repartidos entre un piso de la calle Príncipe de Vergara en Madrid, en la finca Los Pinos de Navalcarnero, y en casas de Castellón, Gandesa (Tarragona) y Marbella (Málaga), detalla la sociedad.

La Fundación Serrano Suñer ha recibido más de un millón de euros en “donaciones” de simpatizantes entre 2007 y 2016. El destino del dinero es la “custodia” del legado del político franquista. O para reformas inmobiliarias: “adecuación del piso” de Madrid (243.000 euros entre 2011 y 2012) y en la casa de Gandesa (68.000 en 2004).

En 2013 crean un “premio en memoria de los ingenieros José y Fernando Serrano Suñer”. Una suerte de beca para “estudiantes que cursen en Madrid”. Tres años más tarde entregan dos, de 4.500 euros, a los mejores expedientes presentados a concurso.

Las últimas cuentas son de 2016. Con ingresos de 120.500 euros “por donaciones” y gastos de personal (54.519,67 euros), en página web (22.800), ayudas monetarias (13.500) y otros como “teléfono” (1.614,72) o asesoría (4.029,50).

Todo para la “protección” de la herencia del cuñadísimo, repartida en pisos y casas de Madrid, Cataluña o Andalucía: una biblioteca de 8.437 ejemplares valorada en 600.700 euros, obras pictóricas con un precio de 356.340, esculturas de 22.838 y “varios”, por 40.565,11, definidos como “mobiliario, cubertería, vajillas, etc”.

El historiador Paul Preston dedica al 'terror de Queipo' un capítulo de 'El holocausto español'. / J.M.B.

El historiador Paul Preston dedica al ‘terror de Queipo’ un capítulo de ‘El holocausto español’.

Fundación Pro Infancia Queipo

Las cuentas de la Fundación Pro Infancia  Queipo de Llano dicen que ha estado años sin atender a la “infancia desvalida”. Un “largo periodo sin actividad” que llega hasta 2013, como reconoce la sociedad creada en los años 40 por el militar golpista que comandó a sangre y fuego la  represión fundacional del franquismo en Andalucía. Los datos obtenidos por Mulet van de 2010 a 2016.

Desde 2013, el ente fundacional ha subvencionado proyectos solidarios con al menos 145.000 euros. Estos números abarcan apenas de 2013 a 2016. Mantiene activa, eso sí, una inversión bancaria de casi 100.000 euros.

La sociedad tiene una única fuente de ingresos: las rentas que obtiene por el alquiler de 150 hectáreas de arrozal en la marisma sevillana. Un arrendamiento que produce unos 40.000 euros anuales, aunque la Fundación Queipo ha llevado  ante el juez a los colonos para aumentar el precio de las tierras.

Fundación Blas Piñar

La Fundación Blas Piñar es la más joven de todas las sociedades fascistas españolas. Nace el 3 de julio de 2014 “inspirada en los ideales de dios, patria y justicia” para difundir la “obra” del promotor de Fuerza Nueva. Lo hace abriendo su archivo privado a investigadores, mediante conferencias y publicando libros y documentales, según sus estatutos.

Solo tiene las cuentas publicadas los dos primeros años. El ente dedicado a uno de los herederos del franquismo acaba 2014 con 1.279,13 euros en caja y 28.000 euros en cuentas bancarias. Una cifra que baja en 2015 a 10.216,29 en bancos.

Este ejercicio acumula su mayor gasto: “libros digitalizados”, con un coste de 15.011,10 euros. Y compra una impresora por 126,45. E incluye en la memoria económica un ordenador por el que paga 499 euros y otros 129,90 en una “aplicación informática”, aunque la fecha de adquisición es el 4 de abril de 2014, casi tres meses antes de abrir.

Fallece Blas Piñar, fundador de Fuerza Nueva

Blas Piñar, fundador de Fuerza Nueva. |

EFE

En 2015 (últimos datos disponibles) también reconoce un ingreso de 2.000 euros sin especificar procedencia. La Fundación Blas Piñar funciona con una dotación de 30.000 euros aportada casi a partes iguales entre la mujer del político de extrema derecha, Carmen Gutiérrez, y sus ocho hijos. No tiene empleados ni recibe subvenciones.




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