La Constitución Española cumple este 2018 cuatro décadas de vida. Un 40 aniversario al que llega en boca de todos, principalmente por el conflicto territorial catalán, que ha puesto a la Carta Magna del 78 bajo el foco. Tanto es así que son varias las voces que han abierto la puerta a una renovación o una revisión de la misma. En este sentido se entiende la Comisión para la evaluación y modernización del Estado autonómico, comisión que el PSOE ha impulsado para estudiar posibles reformas en el modelo territorial español.

La comisión tiene previsto desarrollar sus trabajos durante un periodo de seis meses, para dar paso, a continuación, a un debate más pormenorizado sobre la reforma de la Constitución, tal y como pactaron el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el líder del PSOE, Pedro Sánchez.

En todo caso, el primer acto de la comisión se estrenará este miércoles con tres figuras de peso: Miquel Roca Junyent, José Pedro Pérez-Llorca y Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, los tres padres de la Constitución vivos.

Roca, Pérez-Llorca y Rodríguez de Miñón redactaron junto a Gregorio Peces-Barba, Manuel Fraga, Jordi Solé Tura y Gabriel Cisneros el borrador de la Carta Magna del 78 tras más de 230 horas de debates a puerta cerrada a lo largo de cuatro meses. 40 años después, serán los encargados de abrir la comisión del modelo territorial.

Rodríguez de Miñón apuesta por revisar la Constitución del 78 y abrir una negociación para reconocer la identidad catalana dentro de la Carta Magna

Los tres ponentes vivos de la Carta Magna analizarán este miércoles el conflicto territorial catalán y si su magnitud debe modificar la actual Constitución o si se puede gestionar sin tocar el texto de la Carta Magna. Una tesis, esta última que defiende Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón. El que fuera diputado por la UCD de Adolfo Suárez defendió en una entrevista en La Vanguardia que “la actual Constitución funciona adecuadamente, por lo que no hay por qué abrir un proceso constituyente, que siempre es un salto al vacío”.

En este sentido, Rodríguez de Miñón se mostró partidario de revisar las instituciones o marcos legales que deben modernizarse mediante “la vía de la legislación ordinaria, sin necesidad de revisar la Constitución”. Un ejemplo de ello, citó el político madrileño, es la reforma de la ley electoral.

Sobre la cuestión catalana, Rodríguez de Miñón señaló el que para muchos es el epílogo del actual conflicto: el recurso del PP y la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut de Catalunya, aprobado antes por las cortes catalanas y españolas y por referéndum: “El Estatuto fue un error y el recurso contra él fue un error todavía mayor, y como el error trae el error, la sentencia también fue un gran error. Primero, por lo que tardó en pronunciarse el Constitucional, y segundo porque en esa sentencia se tocan más temas afectivos y políticos que netamente jurídicos, que era lo que se reclamaba del tribunal. Y luego, claro, el error de la sentencia fue agravado por la utilización que se ha hecho de ella”.

Ante ello, Rodríguez de Miñón reclamó una imprescindible negociación: “Si por ambas partes se hace con buena voluntad llegará a buen término, pero también es verdad que negociar es imposible si se trata de hechos consumados unilaterales”. Una negociación que pase por la revisión del título VIII de la Carta Magna: “Haría falta es una norma constitucional que reconociera la identidad de Catalunya y que permitiera la elaboración de un nuevo estatut pactado y un nuevo sistema de financiación específico”.

Miquel Roca pide diálogo entre los catalanes para alcanzar proyectos compartidos y negociar, después, con el Estado

Un planteamiento que en cierto sentido comparte Miquel Roca Junyent, el que fuera representante de la minoría catalana en la redacción de la Constitución. En una entrevista en TV3, el exmilitante de Convergència lamentó que “seguramente había posibles soluciones a las aspiraciones que se planteaban desde Catalunya dentro del actual marco constitucional”.

Como Rodríguez de Miñón, Roca planteó “soluciones concretas” dentro de la Carta Magna, como la implementación de leyes orgánicas, “que diesen juego a las aspiraciones de Catalunya”. “La Constitución no es una letra, es una música, una partitura sin letra” de manera que “si la música si se interpreta mal, se nota”, resumió Miquel Roca en la cadena catalana. El abogado y político catalán defendió que “con el tiempo” la Carta Magna “se adaptará a la actualidad”, si bien hizo hincapié en que en el actual texto constitucional, aparece el término nacionalidad, un término que “parece proscrito”.

En este sentido, Roca también señaló la sentencia del Estatut como punto de inflexión: “Que venga el TC y diga, usted pueblo se ha equivocado, se lo deberían haber pensado mucho”. “Todo el mundo acepta que hay un antes y un después de esa fecha”.

En un plano más reciente, Miquel Roca analizó para La Vanguardia el escenario que definió las elecciones catalanas del 21-D. Para Roca, las urnas dejaron “una sociedad catalana claramente dividida en dos partes”. Dos partes que deben “dialogar” como “una forma –casi única– de avanzar colectivamente”. “Un diálogo necesario, imprescindible y patriótico entre los catalanes” para sellar proyectos compartidos y negociar, luego, con el Estado.

Pérez-Llorca lamenta que los nacionalistas impiden grandes consensos para afrontar reformas de la Constitución

Más apartado de la actualidad política, José Pedro Pérez-Llorca, ahora presidente del Patronato del Museo del Prado, ha hecho menos declaraciones políticas en los últimos tiempos. Hay que remontarse a una entrevista en Tiempo para percibir a un Pérez-Llorca algo más escéptico con el recorrido que pueden lograr retoques en la Constitución: “Es evidente que vendrían bien unas reformas. También parece claro que es prácticamente imposible llegar a los consensos necesarios, especialmente en la cuestión autonómica”. Así, el jurista y político gaditano censura el posicionamiento de los nacionalistas: “Nuestro mayor error, creo, fue el tratar de meter en el edificio a los nacionalistas, cuya única obsesión es marcharse, y que han actuado todo este tiempo de forma desleal”.

Por ello, el propio Pérez-Llorca insistió en ABC que “la Constitución tiene una gran virtud”: la unidad. Una unidad “ahora irreproducible, porque con los nacionalistas ya no se puede contar para nada, no quieren”. En la misma entrevista, el exdiputado de UCD lamentaba que “España está cuarteada como un jarrón, puede seguir entero mucho tiempo, pero si lo rozas, se rompe en pedazos”. Ante ello, Pérez-Llorca pedía entonces “evitar la expresión política de esa fractura, e intentar lañar y resoldar, tarea hercúlea”.

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