Julianne Moore es de las pocas actrices que se colocaron en la primera línea de Hollywood tras cumplir los treinta, un hito improbable en esta industria que en las mujeres valora la juventud (o su apariencia) por encima de todas las cosas, incluso del talento. Esto significa que tuvo que picar mucha piedra para poder pagarse las facturas mientras asistía a cástings de cine. Esto incluye un trabajo que muchos desconocen en este lado del Atlántico: cuando Moore representaba todos los clichés de los culebrones de sobremesa en As the world turns.

As the world turns era uno de esos culebrones eternos que no tenían otra opción que rizar el rizo con más potencia que una permanente con tal de mantener el interés del público. Es lo que pasa cuando una serie se estrena en 1956 y en 1985 todavía estaba viento en popa, en este caso exprimiendo el papel de Frannie Hughes a través de una actriz desconocida llamada Julianne Moore. Por aquel entonces la ganadora de un Oscar por Still Alice tenía 25 años y ni tan siquiera había trabajado antes en el cine o la televisión, recién llegada a Los Angeles desde Boston, donde se había graduado en teatro.

¿Y por qué decimos que era la encarnación de todos los clichés del denostado género? Pues porque su papel era un sinsentido interpretado por múltiples actrices, su Frannie tenía experiencias que daban para tener una silla fija en El diario de Patricia y hasta le escribieron una trama de gemela malvada (o algo parecido). Quien quiera la prueba, aquí está.

Lo mejor de Frannie Hughes es que no tenía ni pies ni cabeza desde un principio. Era la hija de Bob y Jennifer nacida en 1973 pero, como los guionistas necesitaban renovar tramas y querían que fuera un poquito mayor, en 1985 se inventaron que había nacido en 1965 para que así ya fuera una mujer adulta capaz de tener muchas, muchas relaciones tormentosas. Aquí es donde entraba la actriz de Las horas, la séptima Frannie hasta ese momento, después de Kelly Campbell, Maura Gilligan, Tracy O’Neil, Melanie Candel, Helene Udy y Terri Vandenbosch.

A Moore le tocaría la Frannie más polémica, la que tendría peor suerte a la hora de encontrar novio, también por culpa de unos guionistas que estaban encantados de escribirle a Moore escenas donde era una víctima y era salvada en el último momento por hombres. Para que se entienda esta locura, aquí un resumen de su peor relación amorosa:

Se enamoró de un chico loco de atar, fue víctima de una casi violación y después descubrió una hermana que se acostaba con su prometido haciéndose pasar por ella

Frannie se promete con Chico A por Navidad. Pronto se descubre que Chico A está loco de atar y tiene un altar en su casa para adorar a la tía y madrastra de Frannie porque quiere una relación poliamorosa. Chico A intenta violar a Frannie mientras está inconsciente pero por suerte aparece su ex, Chico B, que muere allí mismo. Después se descubre que la secretaria loca de Chico A, que estaba enamorada de él, ha asesinado a Chico B. Esta secretaria secuestra a Frannie y su nuevo novio, Chico C, decide salvarla.

Después de tanto novio loco y muerto, el personaje de Julianne Moore se mudaba a Inglaterra para estudiar en Oxford. Allí descubría a Sabrina, su hermana y prima, hija de una relación extramatrimonial entre su padre y su tía Kim. Sí, antes de trabajar para Robert Altman, Steven Spielberg, Ridley Scott, Tom Ford, Paul Thomas Anderson o David Cronenberg tuvo la suerte de interpretar esta especie de gemela malvada que se acababa acostando con el nuevo prometido de Frannie haciéndose pasar por ella. Y, bueno, puede decirse que Moore no era especialista en acentos al principio de su carrera.

Julianne Moore en la actualidad Julianne Moore en la actualidad (Arnd Wiegmann / Reuters)

En 1987 quiso dejar la serie para alejarse de los culebrones de sobremesa, dejando el papel en manos primero de Mary Ellen Stuart y después de Mary Fox Kane. Pero nadie dijo que el estrellato fuera fácil y no obtendría el interés de la crítica hasta 1993, cuando participó en Vidas cruzadas de Robert Altman. Desde entonces el resto es historia con un Oscar y otras cuatro nominaciones bajo el brazo (dos de ellas en 2003 al competir como protagonista por Lejos del cielo y secundaria por Las horas).

Moore es sinónimo de talento y de saber envejecer en una industria que nunca la quiso cuando no tenía ni una arruga. Pero también es sinónimo de gratitud por aquellos que le dieron una primera oportunidad: en 2010 retomó el papel de Frannie en As the world turns para celebrar el aniversario de boda de su padre y su tía reconvertida en madrastra. Era también su forma de despedir el culebrón que terminaría esa misma temporada y que a día de hoy es la tercera serie más longeva de la historia de la televisión americana, sólo por detrás de Guiding Light (1952-2009) y General Hospital (1963 y todavía sigue en antena).

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