La comisaría de Guardia Urbana de Badalona se ubica en un montículo elevado, el Turó d’en Caritg, sobre el que se divisa buena parte de la ciudad. Un emplazamiento con unas vistas envidiables y excelente para dar salida a emisiones radioeléctricas, como las de los cuerpos de seguridad. Pero no solamente: las instalaciones policiales se encuentran otras antenas, como las de distintas estaciones de radio locales y también las de dos compañías de telefonía, que las utilizan a coste cero desde hace años.

Las dos infraestructuras de cobertura móvil se encuentran dentro del recinto policial, en suelo público, desde 2012. Están en una suerte de limbo alegal que nadie se ha encargado de regularizar desde entonces, aunque esa fuera la intención inicial. De partida, la idea fue impulsada por el gobierno del PP de Xavier Garcia Albiol y debía reportar un canon al consistorio que revertiera en mejoras para la caserna policial.

El concejal popular y exresponsable político del cuerpo, Miguel Jurado, explica que se llegó a redactar un contrato que estaba en vías de cerrarse con ambas compañías. Pero que nunca ha sido sellado. De hecho, a la espera de esa normalización, la propia instalación es provisional: el proyecto sitúa las antenas sobre el tejado de uno de los edificios de la comisaría, lo que le daría más seguridad y reduciría ka radiación hacia los trabajadores del cuerpo.

Antenas de telefonía en la comisaría de Badalona Antenas de telefonía en la comisaría de Badalona (Javier Torres)

Casi seis años más tarde, la regularización del proyecto no ha llegado a buen puerto y las antenas siguen en la misma situación del primer día, sin haber dejado un euro en las arcas del Consistorio. Todo lo contrario, de hecho, ya que las antenas provisionales estarían conectadas a los suministros básicos de la comisaría y consumirían energía pública, según diferentes fuentes.

La gestión se encuentra empantanada a pesar de la buena predisposición de las compañías, interesadas en que el acuerdo se materialice y en desembolsar el canon oportuno. Ambas confirma que quieren darle carácter permanente a la infraestructura de la colina, por lo que están muy interesadas en completar la regularización. ¿Cuál es el problema, entonces?

Diferentes trabas burocráticas han paralizado el avance de este frente, según cuentan fuentes de la empresa pública encargada de la gestión de las antenas en el espacio público, Engestur. La más importante sería la carencia de una ordenanza que regule la instalación de las mismas y, por tanto, la imprevisión de un impuesto destinado a tal efecto.

El Sindicato de Funcionarios de Policía es uno de los más reivindicativos en lo que a las antenas se refiere y asegura que el contrato existe y que, además, sería retroactivo. Es decir, en el momento de la firma, el Ayuntamiento oficializaría el pago de estos seis años en blanco, además del consumo de electricidad acumulado. Algo que, no obstante, no parece estar cerca a día de hoy.

Polémica por la radiación

A la falta de ingresos se suma también la polémica por las eventuales radiaciones de las antenas, sobre las que el sindicato ha alertado en múltiples ocasiones en los últimos años. Distintas fuentes aseguran que las mediciones de la Generalitat se sitúan dentro de los límites normativos, aunque sí admiten una actividad más elevada que en otros puntos de la ciudad sin centros de emisión.

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