Anabel Segura salía a correr a menudo por la urbanización Intergolf, la lujosa zona residencial de La Moraleja, en Madrid, donde vivía con sus padres y su hermana. Fue secuestrada a mediodía del 12 de abril de 1993, cuando practicaba footing mientras escuchaba música por el walkman. Tenía 22 años. Hoy se cumplen 25 de su asesinato.

Su día a día era como el de cualquier estudiante de su edad. Cursaba cuarto y le quedaban pocos meses para terminar la carrera de Ciencias Empresariales Europeas en la Universidad privada ICADE de la capital. Pertenecer a una familia adinerada –su padre era el directivo de una multinacional alemana- y estar en el sitio y momento inadecuados precipitaron su trágico final.

Anabel fue secuestrada mientras hacía footing por La Moraleja, donde vivía con sus padres

Sus asesinos merodeaban por La Moraleja en busca de una víctima por la que exigir un rescate. A las 14:50h un hombre corpulento bajó de una furgoneta y se dirigió a Anabel con la aparente intención de preguntarle una dirección. Antes de que la joven pudiese reaccionar, el individuo la empujó dentro del vehículo. En el forcejeo, la estudiante perdió la chaqueta del chándal y el walkman.

Ubicación de la Urbanización Intergolf, donde fue secuestrada Anabel Segura en La Moraleja. Ubicación de la Urbanización Intergolf, donde fue secuestrada Anabel Segura en La Moraleja. (Google Maps)

Un hombre de 62 años, jardinero de la urbanización, fue el único testigo de los hechos. La investigación comenzó a raíz de lo que había presenciado: una furgoneta blanca huyendo a toda velocidad hacia la N-l dirección Burgos. La Policía Nacional fue informada y remitió el caso a la Brigada Provincial de Policía de Madrid, dirigida por el entonces inspector Jaime B.

Un testigo presenció cómo metían a la joven en una furgoneta blanca que huyó a gran velocidad

Emilio Muñoz Wadix, transportista de 38 años, fue quien planeó y realizó el secuestro. Tenía cuatro hijos de entre 5 y 17 años y estaba casado con F elisa García Campuzano, churrera de 35 años que actuó como encubridora.

En la primavera de 1993 el asesino se quedó sin trabajo y el negocio de la mujer no prosperaba. El matrimonio se acababa de comprar un chalé y debía varias letras del coche, pagos que no podían afrontar. Las deudas y la escasez de dinero convirtieron a Emilio en un asesino despiadado.

Pero este, a pesar de ser el “cerebro” de la operación, no actuó solo. Cándido Ortiz Añón, fontanero toledano de 35 años, colaboró en el secuestro de Anabel. Condujo la Ford Courier de su compañero. Casado y con dos hijos, el compinche también sufría problemas económicos. El móvil estuvo claro desde el inicio.

El móvil del secuestro siempre fue económico

Lo que en un principio iba a ser un secuestro para obtener dinero se convirtió pronto en un asesinato. Tras intentar sacar información a la víctima sobre los bienes de sus padres mientras se alejaban de Madrid con la furgoneta, los autores acabaron con la vida de la joven seis horas después del rapto. Su cuerpo, no obstante, no se encontró hasta dos años y medio después, en septiembre de 1995.

Dos niños muestran las pancartas que portaban en una de las manifestaciones por la liberación de Anabel Segura Dos niños muestran las pancartas que portaban en una de las manifestaciones por la liberación de Anabel Segura (Óscar Moreno/EFE)

Según se supo más tarde, la rapidez del crimen vino dada por la falta de un lugar donde ocultar a la joven y el miedo a que la estudiante les reconociese si la liberaban. La joven intentó escapar, pero al final Anabel fue estrangulada con una cuerda esa misma noche en una fábrica abandonada de Numancia de la Sagra, un pueblo situado a 42 kilómetros de Madrid y a solo a dos de la residencia de Emilio y Felisa.

La estudiante fue asesinada seis horas después estrangulada con una cuerda

Los asesinos siempre mantuvieron que la víctima seguía viva. El 14 de abril, dos días después de la desaparición de la joven, la familia recibió una llamada de los secuestradores exigiendo 150 millones de pesetas (poco más de 900.000 euros) por la liberación de la joven. Esta fue la primera de las 15 llamadas que se llegaron a realizar. José Segura llegó a hipotecar su vivienda y a ofrecer una recompensa de 60 millones de pesetas (360.000 euros), pagados a partes iguales con el Ministerio del Interior.

Este caso conmocionó a la sociedad, que colaboró desde el principio para descubrir la verdad sobre los hechos. Los medios de comunicación también jugaron un papel importante en la difusión de las nuevas pistas.

Los vecinos de Numancia de la Sagra se congregaron en el lugar donde fue hallado el cadáver de Anabel Segura en 1995 Los vecinos de Numancia de la Sagra se congregaron en el lugar donde fue hallado el cadáver de Anabel Segura en 1995 (PINO/EFE)

Para que la familia creyese que Anabel seguía viva, los secuestradores les enviaron un audio donde la esposa de Emilio Muñoz se hacía pasar por la víctima. La voz del “cabecilla” también se escuchaba y la Policía decidió, por primera vez en España, difundir la grabación pidiendo la colaboración de la ciudadanía. El resultado fue muy positivo, llegaron a recibir más de 30.000 llamadas, y una persona la reconoció.

La Policía difundió un audio de la voz de Emilio y una persona le reconoció

Las pistas obtenidas permitieron la localización y captura de los implicados el 28 de septiembre de 1995, dos años y medio después del secuestro. Emilio Muñoz y Cándido Ortiz fueron condenados a 39 años de cárcel aunque, tras diversos recursos, el Tribunal Supremo elevó las penas a 43 años de prisión.

Se les aplicó los agravantes de alevosía, detención ilegal e intento de estafa. Por su lado, Felisa García fue condenada a seis meses por encubrir el secuestro y hacerse pasar por la víctima.

Cándido Ortiz, uno de los secuestradores y asesinos de Anabel Segura, abandonando el juzgado de instrucción tras declarar ante el juez en 1996 Cándido Ortiz, uno de los secuestradores y asesinos de Anabel Segura, abandonando el juzgado de instrucción tras declarar ante el juez en 1996 (PINO/EFE)

Cándido murió de un infarto en la cárcel de Ocaña (Toledo) en 2009 y Emilio salió de la prisión Herrera de La Mancha (Ciudad Real) en 2013, tras cumplir solo 18 años de condena. Desde entonces se ha mostrado muy predispuesto a hablar con los medios de comunicación, ha declarado sentirse muy afligido y arrepentido por el error “grave” que cometió en el pasado, y ha afirmado que no se considera un “peligro” para la sociedad.

Cándido murió de un infarto en prisión y Emilio fue puesto en libertad en 2013

Emilio Muñoz, asesino de Anabel Segura, declarando ante los medios en 2013 tras su puesta en libertad . Emilio Muñoz, asesino de Anabel Segura, declarando ante los medios en 2013 tras su puesta en libertad .

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