Tras los sustos en EE.UU. y Europa en los últimos años y la llegada del espectro populista a las cumbres de Davos, los líderes empresariales y bancarios reunidos en la conferencia latinoamericana del Foro Económico Mundial en São Paulo la semana pasada, temían una repetición del problema en las importantes elecciones que se celebrarán en América Latina este año. “Es muy preocupante; la gente parece estar dispuesta a votar por lo desconocido”, advirtió Alejandro Ramírez, consejero delegado de la multinacional mexicana Cinepolis, invitado junto al presidente de Nestlé y del banco brasileño Itau, a una tertulia sobre el liderazgo en el lujosa Gran Hotel Hyatt de le gigantesca megalópolis brasileña.

En Sudamérica, la crisis de los gobiernos de izquierda de la llamada marea rosa no está abriendo, tal y como se esperaba, la puerta al regreso democrático de las recetas del foro de Davos (WEF, por sus siglas en inglés) y del Fondo Monetario Internacional. Mientras, en México y Colombia, los candidatos con más apoyo en la calle se oponen a la liberalización, la apertura financiera y la privatización de empresas púbicas.

Brasil se prepara para las elecciones más inciertas desde la caída de la junta militar en 1984

Tras la peor recesión de la historia en Brasil y un escándalo de corrupción que salpica al presidente Michel Temer, Brasil se prepara para las elecciones más inciertas desde la caída de la junta militar en 1984. Aunque ya se prevé un crecimiento este año del 3%, es la recuperación más desigual de la historia, según los cálculos del economista Marcelo Neri, de la Fundación Getulio Vargas. El coeficiente Gini –índice de desigualdad– ha subido desde el 2015 por primera vez en 22 años.

La buena noticia para los participantes en el foro fue que el expresidente Luis Ignacio Lula da Silva, número uno de los sondeos, difícilmente va a ser candidato debido a una condena por corrupción. Elogiado por los inversores globales hace diez años, Lula ahora cotiza fuertemente a la baja en el índice Ibovespa de la Bolsa de São Paulo por su oposición a las últimas reformas estructurales de Temer: la liberalización del mercado de trabajo, un límite constitucional sobre el gasto público, y privatizaciones parciales de empresas como Petrobras y la eléctrica Electrobras.

Jair Bolsonaro es el candidato mejor posicionado después de Lula

Pero el candidato mejor posicionado después de Lula no cumple ni mucho menos con los requisitos del Davos Man. Es Jair Bolsonaro, exmilitar de la ultraderecha racista, homófoba y anti globalización, que en años anteriores defendía un golpe para frenar la liberalización que amenazaba los valores de la patria. Aunque el asesor económico de Bolsonaro, Paulo Guedes insiste en que el candidato ya defiende privatizar todas las empresas estatales, pocos en el Hyatt se sentirían cómodos con un hombre que amenazó con mandar el pelotón de fusilamiento al admirado expresidente liberal Fernando Henrique Cardoso por privatizar la siderúrgica Vale en los años noventa.

El candidato predilecto en las grandes sedes bancarias y corporativas que bordean la avenida Paulista, Gerardo Alckmin, no arranca en la precampaña de los comicios que se celebrarán en dos vueltas en octubre. Tampoco se considera que el viejo tecnócrata Henrique Meirelles, exgobernador del banco central y actual ministro de Finanzas, que busca aliados para una candidatura, sea el hombre hecho a la medida de los tiempo de rabia que corren en Brasil. “No hay tiempo para una recuperación de verdad del empleo antes de las elecciones; así que quien se presente como candidato del gobierno empieza mal,” dijo Eduardo Bastian, economista de la Universidad federal de Rio de Janeiro.

Mientras, en México, el programa de reformas estructurales y privatizaciones adoptadas por el presidente Enrique Peña Nieto en el último sexenio, coincide con las peores valoraciones de la historia de un presidente mexicano. Todos califican los comicios de julio como las elecciones antisistema. Pero más que a lo desconocido, los conferenciantes mexicanos del WEF temían un adversario de sobra conocido: Andrés Manuel López Obrador, tres veces candidato, que lidera los sondeos. “Va a echar marcha atrás en la reforma energética”, advirtió Ramírez en referencia al compromiso de López Obrador de frenar la privatización de la petrolera estatal Pemex.

Al igual que Alckmin en Brasil, el candidato más próximo al consenso de Davos, José Antonio Meade, ministro de economía de Peña Nieto, no arranca en los sondeos. Solo Ricardo Anaya, empresario multimillonario y joven candidato del Partido de Acción Nacional, parece ser el tipo de político que, al igual que fue Peña Nieto en el 2007, tiene lo que hace falta para ser nombrado Joven Líder Global por los paneles del WEF.

En Colombia, donde se celebran elecciones presidenciales en mayo, Gustavo Petro, el exalcalde de Bogotá, lidera los sondeos con un programa opuesto a la liberalización y apertura del petróleo y minería, mientras que el candidato conservador Ivan Duque tampoco cumple con los requisitos de Davos por su oposición al proceso de paz que, bajo la óptica del WEF, crearía oportunidades de inversión. En Venezuela, por su parte, con elecciónes presidenciales el mismo mes de mayo, no hay expectativas inmediatas de que salida de la crisis que sea muy favorable al consenso de Davos. Aunque una victoria de Henry Falcón –que ha decidido rechazar el boicot opositor a las elecciones– quizás sí. “Estaríamos totalmente dispuestos a acordar un programa con el FMI así como permitir inversiones privadas en el sector petrolero”, dijo el asesor económico de Falcón, Francisco Rodríguez , analista de Torino Capital en Nueva York, en una entrevista a La Vanguardia. Dado este apoyo a la agenda del globalismo liberal, es difícil de entender por qué EE.UU. amenazara con sancionar a Falcón por romper el boicot, añade.

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