Ha sido descrito como “el gurú” que hizo posible la victoria de Donald Trump en las pasadas elecciones a la presidencia de los Estados Unidos. Alexander J. Nix, el que fuera consejero delegado de Cambridge Analytica , es ahora un hombre que ha caído en desgracia, suspendido de su cargo al frente de la empresa y cuestionado profesional y moralmente.

De aspecto impecable, este británico de 42 años proviene de lo que se puede llamar “una familia bien”. Creció en el barrio londinense de Notting Hill y se educó en el elitista internado de Eton, el mismo en el que estudiaron los príncipes Guillermo y Enrique. Su carrera universitaria la desarrolló en Manchester, donde se graduó en Historia del Arte. “Simplemente pensé que esta era la última oportunidad de estudiar algo que me interesaba porque estaba muy convencido de que mi futuro estaría en el mundo de las finanzas”, declaró al diario The Canberra Times.

Trabajó como analista financiero en México y en el Reino Unido para varias corporaciones hasta que en el 2013 se puso al frente de Cambridge Analytica, compañía que participó en más de 40 campañas electorales en Europa, África, Latinoamérica, Asia y Estados Unidos. La revista Wired, especializada en tecnología, le incluyó en la lista de “los 25 genios que están creando el futuro del sector”.

Aunque muy popular en sus círculos laborales, era un completo desconocido para el público general hasta que se supo que su empresa había utilizado información privada de más de 50 millones de usuarios de Facebook para tratar de influenciar su voto en las elecciones presidenciales en Estados Unidos del 2016 y también en el Reino Unido en el referéndum sobre el Brexit ese mismo año. La clave estaba en saber quién era el objetivo: conocer el mensaje adecuado y presentarlo a la persona idónea en el momento correcto.

La compañía estaba especializada en campañas electorales y Nix era considerado un gran analista

Alexander J. Nix fue citado el pasado mes de febrero para declarar ante el Comité de Cultura Digital, Medios de Comunicación y De­portes del parlamento británico, donde aseguró sin ningún tipo de reparos que Cambridge Analytica no trabajaba con datos de Facebook. Ahora ha sido llamado para que lo haga de nuevo porque su ­testimonio presenta claras contradicciones.

Pero sin lugar a dudas lo que le produjo más descrédito fue un reportaje de investigación realizado por Chanel 4 News con una cámara oculta. Era la historia del cazador cazado. En la reunión con un periodista que se hacía pasar por un hombre de negocios de Sri Lanka, Nix explicaba como su compañía utilizaba las tácticas de toda la vida, (sexo, secretos y espías) adaptadas a los nuevos tiempos. Propuso “enviar chicas ucranianas guapas” a dirigentes políticos y grabarlos en situaciones comprometidas para desacreditarlos. No sólo eso, también sobornar a políticos y amenazarlos con hacerlo público. “Son ejemplos de lo que se puede hacer y de lo que ya se ha hecho”, decía relajado sin ser consciente de que era precisamente él quien era grabado.

El que fue consejero delegado de Cambridge Analytica se mostró orgulloso de estar detrás de la victoria de Donald Trump. Hablando de las elecciones del 2016 dijo: “Hicimos toda la investigación, recopilamos toda la información, todo el análisis. Estuvimos al frente de toda la campaña digital, la campaña de televisión y nuestros datos crearon toda la estrategia”.

Además se vanaglorió de cómo crearon organizaciones que enviaron mensajes a través de las redes sociales que son imposibles de rastrear de dónde provienen. Y es que su estrategia era presentar los mensajes sin que nadie se cuestionara que eran propaganda porque entonces la gente se habría preguntado quién los puso ahí.

Irónicamente, poco se sabe de su vida personal. Él mismo se describía en 2017 como “una persona muy privada” y respecto a las redes sociales comentaba: “No creo que sea necesariamente lo mejor compartir mi vida con otras personas”. Probablemente lo decía porque sabía muy bien de lo que hablaba.

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