Tres gobiernos autonómicos (Baleares, Navarra y Andalucía) promueven leyes que comportarán la obligación de que los establecimientos públicos, como bares, restaurantes y hoteles, faciliten un servicio gratuito de agua potable no envasada. Las normativas en marcha coinciden con la tendencia en bares y restaurantes que ofrecen una jarra de agua (directamente del grifo u osmotizada). “El agua de boca es un derecho de la ciudadanía y, por lo tanto, debería ser considerado como un servicio público básico”, señala Rosa García, directora de la Fundación para la Prevención de los Residuos-Rezero, que, junto con la OCU, ha reclamado una ley estatal que obligue a los establecimientos a ofrecer un recipiente con agua y vasos para el consumo gratuito. La necesidad de reducir la proliferación de envases de un solo uso es el otro gran argumento de los partidarios de esta propuesta.

En algunas capitales europeas, como en París, es frecuente que en bares y restaurantes se sirva gratis agua de grifo. No es el caso de España, donde pedir un vaso de agua exige una justificación variopinta (es “para tomar un pastilla”, es “para el niño, que tiene sed”…), que requiere tanta solidez como las viejas sentencias, ante la escrutadora mirada del camarero. Incluso, un temblor culpable sacude al cliente si osa pedir agua del grifo a secas.

Un número creciente de restaurantes sirve en jarra agua tratada en filtros de ósmosis

Pero se está a tiempo de recuperar esta cortesía si cunde el ejemplo del borrador del proyecto de ley de residuos de Baleares, que obliga a bares y restaurantes a ofrecer “siempre” la posibilidad de consumir agua no envasada gratis. “Queremos que el ciudadano tenga la opción de disponer de agua gratis, de forma complementaria a la oferta, sin que eso suponga prohibir la venta de agua mineral”, explica Sebastià Sansó, director general de Qualitat Ambiental y Residus de Balears. El objetivo de l proyecto de ley balear –que debe aprobarse en mayo– es “reducir los envases de un solo uso”, resume Sansó. En esta línea, se prohibirá la venta de agua en botellas de un solo uso en edificios e instalaciones de las administraciones públicas (con excepción de los centros sanitarios y los hospitales). Y, además, en los acontecimientos que cuenten con el apoyo institucional (carreras populares u eventos deportivos), las administraciones estarán obligadas implantar soluciones “alternativas” a la venta y distribución de bebidas envasadas y de vasos de un solo uso (empleando fuentes de agua potable, vasos reutilizables, sistemas de depósito…).

Agua embotellada Agua embotellada (Raúl Camañas)

Mientras tanto, cada vez hay más establecimientos (bares y restaurantes) que apuestan por servir agua corriente gratis (directa del grifo o tratada en filtros de ósmosis). Razones ambientales y de simplificación del manejo de envases son las principales causas esgrimidas.“Yo siempre tengo agua en la mesa”, suelta Xavier Codina, dueño del restaurante La Panxa del Bisbe (calle Torrent de les Flors de Barcelona). Codina ofrece agua osmotizada gratis desde que abrió hace 11 años, y exhibe esta singularidad como carta de presentación. “Lo hacemos para ahorrar costes de energía en el transporte de agua envasada, para ahorrarnos tiempo en el manejo de botellas…”, explica.

Las normas abrirán la opción a poder beber sin generar residuos de envases

Roser Fernández, al frente del restaurante La Barricona de Ripoll, explica que servir gratis agua en jarra “forma parte de la filosofía del establecimiento”. “Quisimos prescindir de los envases de agua embotellada para reducir residuos. Antes, generábamos grandes cantidades de plásticos de basura. ¡Era una barbaridad!”, explica. Lo mismo hace con el vino, que pone en la mesa en jarras que llena con vino a granel. De todas maneras, el cliente que no quiera agua osmotizada, puede elegir la embotellada. Restaurantes de alta gama, como Dos Pebrots, sigue la misma senda.

Además, restaurantes como Reciclària (en Vic), Bellavista del Jardín del Norte (Barcelona) u otros tienen agua potable a disposición en grifos o fuentes en el propio comedor. También es tendencia la línea emprendida por algunos restaurantes (como el Semproniana, en calle Rosselló de Barcelona) que sirven agua del grifo osmotizada pero pagando (1,5 euros el litro). Ada Parellada, la propietaria, lo justifica refiriéndose a los gastos del servicio (tratamiento de agua, vasos, limpieza, camarero…).

Fundación Rezero

“Es un bien básico, y hay una red de suministro que cumple todas las garantías sanitarias”

Rosa García, de la Fundación pera la Prevención de los Residus-Rezero, sostiene que el ciudadano tiene todo el derecho a que se le pueda servir agua de forma gratuita, “ya que es un bien básico” y, sobre todo, “cuando existe una red de suministro que cumple todas las máximas garantías sanitarias”. Este derecho ha sido reconocido en la Constitución de Eslovenia en el 2017.

Diversos expertos invocan además los impactos ambientales de los envases plásticos (transportes a larga distancia, el bajo nivel de reciclado el alto nivel de abandono).

“Es necesario ofrecer al ciudadano la opción de consumir agua libre de envases, algo que ahora no se da. El agua del grifo ofrece todas las garantías sanitarias, sin que el agua envasada ofrezca ninguna garantía adicional respecto al agua del grifo desde este punto de vista”, explica Víctor Mitjans, responsable de la planificación de residuos del Área Metropolitana de Barcelona. Mitjans reivindica la calidad del agua de Barcelona y apoya que se promuevan campañas para prestigiarla, como ha hecho la empresa pública de aguas de París.

La patronal de envasado rechaza que se obligue a emplear recipientes reutilizables

Gabriel Borràs, biólogo que ha desempeñado diversos cargos públicos, sostiene que la obligatoriedad de servir agua de grifo gratuita a los clientes es coherente con la declaración de las Naciones Unidas que ha declarado el acceso al agua potable “un derecho humano”. “El agua del grifo es un buen indicador del estado del agua potable. Es responsabilidad de las administraciones que este servicio reúna las características de agua potable y organolépticas; es decir, que sea inodora e insípida”, dice. “Si un municipio no puede reunir ambas condiciones, tiene un grave problema que debe resolver”, concluye.

“Sobre el hecho de que promocione el agua del grifo no tenemos nada que decir; nos parece bien, puesto que refuerza un hábito saludable. Pero lo que es importante es que no se asimile el agua mineral al agua del grifo”, marca distancias Irene Zafra, secretaria general de la Asociación Nacional de Empresas de Aguas de Bebida Envasada (Aneabe). Zafra cuestiona que algunas administraciones, como en Navarra, tengan previsto “prohibir la venta en los edificios públicos de agua envasada que no sea en botella reutilizable, algo que sería un agravio muy respecto a otras bebidas”, dice. Respecto a la políticas para reducir los residuos centradas en las botellas de agua, replica: “el agua envasada solo representa el 0,7% de los residuos urbanos, y el 2% de los envases. Esa medida nos parece mero postureo”, dice.

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