Un gran museo no se puede hacer con prisas, sino con cautelas. En el caso del Museo Íbero de Jaén, que será inaugurado hoy por el rey Felipe VI, estas cautelas han durado casi veinte años desde que se puso la idea sobre una mesa. Finalmente, la Junta de Andalucía verá cumplido un sueño largamente acariciado que, en muchos momentos, estuvo a punto de irse a pique. La inversión presupuestaria, prevista inicialmente en 18 millones de euros, ha llegado finalmente a los 27 millones.

El Rey y la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, presidirán la botadura de un museo único en el mundo, que abrirá sus puertas con una exposición temporal titulada La dama, el príncipe, el héroe y la diosa, en la que se presta especial atención al protagonismo de la mujer en el mundo ibérico y que conforma un recorrido por la historia de una cultura que se extendió a lo largo de seis siglos, entre el VI antes de nuestra era hasta la dominación romana, desde el Guadalquivir hasta el sur de Francia.

Surgida como evolución del bronce final y Tartessos, los íberos desarrollaron su cultura y su actividad especialmente en Andalucía

El concepto de dama en la tradición íbera nace del tratamiento dado por los autores franceses del siglo XIX a la más conocida de todas, la Dama de Elche, descubierta en el año 1897. En la cosmogonía íbera es reconocible la existencia de una diosa que no sólo asume las funciones relacionadas con la fertilidad, sino otras muchas como el cuidado de la salud, la adivinación, etcétera.

Surgida como evolución del bronce final y Tartessos, los íberos desarrollaron su cultura y su actividad especialmente en Andalucía y gran parte del centro y el este de la Península. Fue una sociedad aristocrática y plenamente urbana que incorporó tempranamente la escritura y registró una larga y productiva relación con fenicios, griegos, cartagineses y romanos. La ubicación del museo en Jaén se debe a que esta provincia alberga más de 550 yacimientos íberos, mientras que su universidad se ha centrado especialmente en el estudio de esta cultura autóctona de la Península.

Arturo Ruiz, ex director del Instituto Universitario en Investigación Arqueológica Ibérica y comisario de la primera exposición, destaca que “el Museo Íbero va a ser una novedad extraordinaria porque no hay otro dedicado en exclusiva a explicar la cultura íbera en un solo lugar”. La Junta espera que suponga también un “gran atractivo para el turismo cultural y contribuya al desarrollo económico de la ciudad de Jaén y su provincia”, según señala Miguel Ángel Vázquez, consejero de Cultura.

La base de la colección del Museo Íbero está constituida por los fondos del Museo Provincial de Jaén, entre los que destacan los conjuntos escultóricos de gran importancia conocidos como El Pajarillo, encontrado en la localidad de Huelma, y el de Cerrillo Blanco, en Porcuna. El museo contará también con piezas procedentes de los arqueológicos de Córdoba, Granada, Linares y Sevilla y conectará al público con los importantes yacimientos de Despeñaperros, Altos del Sotillo y el Cerro del Pajarillo; los asentamientos fortificados de Puente Tablas y Cástulo y los yacimientos de Toya, Las Atalayuelas y Castellanes de Ceal.

El museo se extiende sobre una superficie construida de 11.152 metros cuadrados en un edificio moderno de nueva construcción. En 1927, el solar, que entonces se situaba en las afueras de la ciudad y hoy se encuentra en pleno centro, fue adquirido por la Diputación y cedido al Estado para que edificara allí una prisión. En los primeros años de la posguerra albergó a más de 4.000 presos políticos procedentes de la provincia y también de Córdoba, Granada y Sevilla, en unas instalaciones ­concebidas en principio para cien ­reclusos.

A principios de 1998 surge la idea de crear el Museo Íbero en el edificio de la antigua prisión, abandonada esta actividad desde hacía años. Lo que en un principio se supone que era una buena idea para el progreso de la ciudad se convierte desde ese mismo momento en una guerra abierta entre la Junta y el Estado o, si se prefiere, entre socialistas y populares. La entonces consejera de Cultura, Carmen Calvo, encabeza la lucha contra el Gobierno del PP, se viste de íbera, anima a ocupar el edificio, moviliza firmas, concentraciones, desfiles con antorchas… todo para conseguir doblegar al Estado.

Mientras tanto, en el año 2003, un jurado presidido por Rafael Moneo otorga al estudio madrileño Solid Arquitectura el proyecto para convertir la prisión en el futuro museo. En el 2005 se firma finalmente la cesión a la Junta, pero ya era tarde. El antiguo recinto penitenciario no aguanta el paso del tiempo, y en el 2006 hay que derribarlo completamente, lo que retrasa el proyecto. A ello se une que la Junta rescinde el contrato con la empresa madrileña por incumplimiento y hay que reiniciar todo el proceso.

Tras otras arduas broncas políticas entre populares y socialistas, el 3 de septiembre del 2009 se coloca la primera piedra del nuevo edificio, con fecha de terminación de las obras para el 2012. Pero se llega a esa fecha con sólo el 55% de las obras ejecutadas, al tiempo que razones técnicas y una nueva modificación del proyecto las paralizan otra vez. Se reanudaron en el año 2014, pero se hizo al ralentí. Aunque las obras finalizaron en julio del año pasado, nuevos inconvenientes retrasaron todavía la apertura.

Finalmente, el Museo Íbero abre hoy sus puertas con alrededor de 3.500 piezas procedentes de los yacimientos tradicionales y también de los que se han descubierto más recientemente, como la necrópolis de Piquía, en la localidad de Arjona, o el conocido como de las Batallas de Baécula. También se podrá contemplar miles de piezas catalogadas y archivadas hasta ahora en los fondos del Museo Provincial de Jaén, que no podían ser expuestas por la falta de espacio.

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