Los dos últimos años del procés independentista han sacudido la política catalana. Govern, oposición y partidos han sido centrífugados por la cuestión soberanista hasta la trama final de los últimos meses, con la preparación y celebración del referéndum del 1-O, la declaración unilateral de independencia del Parlament, la aplicación del artículo 155 de la Constitución y la convocatoria de elecciones catalanas. Un proceso durante el cual varios de los nombres de la escena soberanista han salido de la primera línea política por diferentes motivos.

Es el caso del exconseller de Empresa i Coneixement Santi Vila quien presentó su carta de dimisión el día antes de la declaración de independencia del Parlament, el pasado 27 de octubre. En este sentido, Vila renunció al no compartir la vía unilateral que el día siguiente iba a tomar el Ejecutivo catalán. Santi Vila, que también ocupó las carteras de Territori i Sostenibilitat (2012-2016) y Cultura (2016-2017) después de ser alcalde de Figueres, ha anunciado este lunes en declaraciones a RAC1 que se va al sector privado para ser el nuevo director general de una importante compañía de servicios y que tiene previsto retomar su actividad como profesor de Historia Contemporánea -es docente en excedencia de la Universitat de Girona.

Quien sí siguió en el Govern hasta su disolución fue el exconseller de Justícia Carles Mundó, quien junto a varios exmiembros del mismo Executiu pasó más de un mes en prisión provisional acusado de delitos rebelión por el 1-O. Tras se excarcelado, Mundó se sumó a la campaña de ERC para los comicios del 21-D y obtuvo escaño -era el número 5 de su lista por Barcelona-, aunque la semana pasada anunció que renunciaba a su acta de diputado y que dejaba la política institucional “por cuestiones personales”. El exconseller de Justícia ha vuelto a ejercer la abogacía en el Bufet Vallbé, ubicado en el Passeig de Gràcia de Barcelona.

La exconsellera de Governació, Administracions Públiques i Habitatge Mertixell Borràs también pasó más de un mes encarcelada en la misma causa instruida primero por la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela y luego por el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena. Diputada en el Parlament desde el año 1995, Borràs declinó sumarse a la lista de Junts per Catalunya para las pasada elecciones al Parlament por “motivos personales”. A la que también fue concejal de L’Hospitalet de Llobregat se le desconoce nuevo destino profesional.

La remodelación del Govern a dos meses del 1-O

Poco más de dos meses antes del 1 de octubre el entonces presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, relevó a los consellers Neus Munté, Jordi Jané y Meritxell Ruiz para fortificar su Executiu de cara al referéndum. Neus Munté, hasta ese momento portavoz del Govern y consellera de la Presidència, no abandonó la política y se centró en tareas de partido, con la vicepresidencia del PDeCAT -ahora con la dimisión de Artur Mas es la nueva presidenta de la formación- y con un cargo de asesora del grupo pedecano en el Área Metropolitana de Barcelona.

También ocupa un cargo de asesor, en este caso institucional -del Departament d’Interior- el que fuera conseller de la misma cartera de Interior, Jordi Jané. Entró en el Ejecutivo catalán en 2015 y, más allá de su cargo de asesor, cuenta con un despacho en Travessera de les Corts de Barcelona. La misma crisis de Govern supuso la salida de Meritxell Ruiz, quien a su vez había relevado a Irene Rigau -condenada a un año y medio de inhabilitación por el 9-N- al frente de Ensenyament. Ruiz hoy está en una excedencia de una entidad financiera para cuidar a sus hijos y pendiente de definir un nuevo futuro profesional.

El mismo golpe de mano de Carles Puigdemont conllevó el adiós del secretario del Govern Joan Vidal de Ciurana, que pasó al sector privado con el cargo de Business Development Manager de la empresa catalana de supermercados y gasolineras Bon Preu.

Un par de semanas antes de la remodelación del Govern que provocó la salida de Munté, Jané y Ruiz ya se produjo una primera baja en el Executiu, la del exconseller de Empresa i Ocupació Jordi Baiget, a quien Puigdemont cesó por sus declaraciones en una entrevista en El Punt Avui en las que comparaba el futuro 1-O con el 9-N y sostenía que “el Estado tiene tanta fuerza que probablemente no podremos hacer el referéndum”. Su lugar lo ocupó Santi Vila, que dejó la Conselleria de Cultura para Lluís Puig -ahora desplazado a Bruselas. Actualmente, Baiget es director general de Sermetra, una empresa formada por la Autoritat del Transport Metropolità y por los operadores privados de autobuses.

Tres de los miembros de la pasada Mesa del Parlament -también encausados por el procés– tampoco repiten en la nueva legislatura catalana que echará a andar este próximo miércoles: Lluís Corominas, Anna Simó y Ramona Barrufet. Sí que lo hace la que fuera presidenta de la Cámara, Carme Forcadell, que la semana pasada renunció a repetir en el mismo cargo, aunque seguirá como diputada.

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