5 formas de trabajar menos y más inteligente

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En un mundo tan globalizado como en el que vivimos, cada segundo cuenta y más si se trata de la producción laboral, en este sentido hay muchos puntos por los cuales podemos retrasarnos en el desempeño o culminación de nuestras diversas tareas; el horario adecuado, los equipos correctos y esos pequeños contratiempos que rara vez surgen, todas estas situaciones nos harán trabajar más rápido o por el contrario muy lento dependiendo del caso.

Planifica de manera efectiva

Hoy te compartimos un top 5 con las formas de trabajar menos y más inteligentes.

Planifica tu día y toda tu semana

Sin lugar a dudas que la planificación es la columna vertebral de la organización, al poder planificar las actividades pendientes durante el día tendrás mayor capacidad para administrar tu tiempo para equilibrar la vida laboral con la personal.

Plasmar en la agenda online el tiempo que dedicaremos a cada proyecto hará que seamos más eficaces y trabajemos menos fuera de los horarios establecidos. Para ello hay que crear un calendario diario y semanal e, incluso, añadir uno con los grandes objetivos del mes. Y no debemos olvidar marcar la fecha límite para cada tarea, pues sirve para organizarse y ajustarse a los tiempos.

Para planificarnos mejor, primero crearemos una lista de tareas y las organizaremos después en el calendario. Habrá que hacer hincapié en las que sean más importantes para el proyecto. Y si sabemos cuáles son las metas y los objetivos, iremos a lo directo y no perderemos tanto tiempo en rodeos.

Administra el uso del correo

De seguro todos coincidimos en que el correo electrónico es una herramienta estupenda de trabajo. Pero si nos descuidamos, puede devorar una jornada laboral casi por completo y no dejar tiempo ni cabeza para nada más. Por eso, el consejo es dejar de responder de forma frenética a cada correo que cae en la bandeja de entrada. En su lugar, lo conveniente es agruparlos y contestarlos agrupados. Cuantos más mejor, pero concentrados en una única franja de la jornada o, como máximo, dos.

Este gesto puede resultar muy satisfactorio y aumentar la productividad en el trabajo. Podemos escoger dos momentos concretos del día: por ejemplo, a mediodía, sobre las 12:00 horas, y al final de tu jornada, sobre las 18:00 horas. Saber que tenemos varios emails hará que las respuestas sean más precisas y directas, además, te permite eliminar todo el correo no deseado de golpe.

Aprende a decir no

A veces es necesario decir “no”. Y aprender a hacerlo, con educación y buenas maneras, es todo un arte. Si, existe personas que les cuesta poder decir no a alguna petición de sus compañeros de trabajo y de hasta los mismo jefes.

Si no sabemos por dónde empezar, primero toca aprender a demorar la respuesta: no diremos “sí” de forma impulsiva, sino que nos tomaremos un poco de tiempo para reflexionar antes de contestar. Otro truco para ganar algo de tiempo antes de responder es reformular la pregunta en voz alta, verbalizando la carga de trabajo y las tareas concretas que implica el nuevo puesto o proyecto encargado.

Tomar un descanso mejora la concentración

El cerebro también tiene sus ritmos, y su tiempo. Si, nuestro cerebro alterna periodos de alta actividad cerebral (unos 90 minutos) seguidos de tramos de baja actividad, que duran unos 20minutos. Respetar estos tiempos y aprovechar los periodos bajos para tomarse un descanso hace que el tiempo de trabajo sea más afectivo y productivo, y puede hasta ayudar a prevenir el estrés.

Además, existe un método en auge para recordarnos de cuándo debemos descansar, la llamada técnica del pomodoro.

Pomodoro significa “tomate” en italiano y es la forma que tienen los relojes de cocina en ese país. El truco es tan sencillo como programar los descansos con un cronómetro y ser estricto en respetarlos. Esta técnica es utilizada para trabajar en pequeñas ráfagas: hay que fijar 25 minutos de atención completa y cuando se termine, tomar un breve descanso que aprovecharemos para estirar brazos, beber agua o, sencillamente, relajarse.

Negociar un buen salario

No saber como poder negociar el salario puede costarnos miles de euros a lo largo de nuestra carrera. Pero pedir un aumento no siempre es tarea sencilla.

Si cambiamos de trabajo, es común que nos pregunten cuánto cobrábamos en el puesto anterior y harán su oferta en función de lo que contestemos. Pero mentir no es el mejor camino para cobrar lo que creemos que merecemos. No hay que caer en esa triquiñuela. Además, legalmente, es una pregunta personal, por lo que no se tiene por qué responder.

Los expertos insisten que, para lograr un sueldo mejor, lo mejor es intentar que sea la parte contratante quien lance primero una oferta. Y si insiste en preguntar, aquí van algunos trucos para evitar contestar de forma directa: decirle que esta posición no es la misma que la del anterior trabajo o que nos gustaría debatir acerca de las responsabilidades en el nuevo puesto.

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